2 de julio de 2013

APRENDER VISITANDO. Introducción y primera entrega

¿Creíais que se había vuelto a acabar todo? ¡No! Ha habido un periodo de “cerrado por exámenes”, pero que llegue el verano no quiere decir que nuestras historias se hayan acabado. Por la dispersión que ha sufrido el grupo que encabeza los relatos que hasta ahora se han publicado, este año no tenemos una historia nueva en común que contar. Pero ¡no os preocupéis! Además de faltar cosas por relatar que aún no ha habido tiempo de sacar a la luz, no sólo de historias en común vamos a vivir, ¿no? En la variedad está la esencia.

Por ello, como bienvenida para aquellos que están por volver o ya han vuelto, recordatorio para aquellos que se han quedado y novedad para los que no nos acompañaron en nuestras vivencias, aquí tenéis lo que aprendimos en algunos lugares de nuestro turístico recorrido euitense en el pasado año. Será una corta serie de entregas de no muy extensa lectura y no serán relatos como tal ya que además de no tener problemas con el transporte para ofrecernos una aventura, hace ya tiempo de esto y la memoria de la que se tira para escribirlo no llega tan lejos.

Un autobús que nos acerque y podamos poner de barro hasta el techo, una EXCURSIÓN impuesta y unos cuantos compañeros con más ganas de ver campo y pasar un buen rato que de rellenar un cuestionario, que a veces nos sirve de bien poco, es lo único que necesitamos en la escuela para hacer de una visita técnica toda una aventura.


De la visita a una explotación de vacuno (que bien podría haber sido la dueña de "Carretilla", no hay más pistas) sacamos un cartel de película entrañable, un colocón de Zotal®, una pequeña competición para ver quién se llevaba la amistad de Coco (si un perro te muestra su cariño, es difícil hacerse el indiferente), una grata sorpresa al ver un semental equino de grandes dimensiones y bonita figura y una decepción estomacal, al ser víctimas de un malentendido. Fuimos invitados a desayunar según logramos escuchar de una voz que, aún hoy, no se sabe de dónde salió, y un instante después debíamos ver cómo nuestras esperanzas de llenar la tripa “gratis” se veían frustradas al descubrir que todo había sido una confusión ya que quien realmente llenarían su estómago serían los trabajadores de la finca, que en los próximos minutos saldrían a hacer su tarea ordinaria, y extraordinaria debido a nuestra presencia.
"La amistad de Coco"
 Cartel de la entrañable película
 Seguimos el ejemplo de las víctimas de toda película americana de miedo/intriga que se precie, aunque a ellos nunca les favorezca: la segregación del grupo. En nuestro caso, era necesaria para obtener información, la cual fluye más fácilmente si la que pregunta es aquella a la que apodamos Griselda (la hermanastra de Cenicienta, que nosotros tenemos apodos para todos) y el que apunta y pasa las respuestas al resto es el que pone el oído a su lado discretamente, que si se da cuenta, nos fastidia el invento.

Cuando ya no hay que recopilar datos,
nos ponemos en plan grupo
Aprendimos cosas como, que en la finca mejor llevada que hayamos visto algunos también pueden ocurrir accidentes (que no se altere nadie que nosotros no sufrimos accidentes que puedan tentar al seguro, pero las personas que funcionan de guías en nuestras visitas suelen compartir con nosotros tanto sus logros como las piedras que han tenido en el camino, tales como un incendio), que siempre hay otras ingeniosas formas de hacer las cosas y en eso siempre se llevarán la palma la gente del campo (ganaderos, agricultores y trabajadores que se manchan las botas diariamente), que siempre que tengas a personas que pretendan ver cuál es tu trabajo tienes que venderte lo mejor posible y que, como bien hemos aprendido a lo largo de nuestra carrera: PARA TRIUNFAR EN EL MERCADO, hay que DIVERSIFICAR el producto.


El "producto"
Pero no sólo aprendimos, pues qué sería de nosotros, futuros ingenieros (técnicos, aunque a muchos se les olvide el apellido y quiera subir de categoría), si no pusiésemos peros a la más notable explotación que hayamos visto y veamos en años. ¿Qué pasaría si no pudiésemos poner objeciones? Nada, porque si a ninguno de nosotros se le ocurre, ahí están los guías de nuestros conocimientos, nuestros adorados profesores, para echarnos una mano a la hora de echar tierra encima a esas personas que nos reciben en sus casas para enseñarnos hasta el cuarto de baño si es necesario.

Para que no nos coja el toro,
nosotros vamos a verlo directamente

1 comentario:

  1. al final la amistad de coco fue para mi, todas las semanas nos hacemos una horita de skype....me lleve un gran amigo

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