¿Creíais que se había vuelto
a acabar todo? ¡No! Ha habido un periodo de “cerrado por exámenes”, pero que
llegue el verano no quiere decir que nuestras historias se hayan acabado. Por
la dispersión que ha sufrido el grupo que encabeza los relatos que hasta ahora
se han publicado, este año no tenemos una historia nueva en común que contar.
Pero ¡no os preocupéis! Además de faltar cosas por relatar que aún no ha habido
tiempo de sacar a la luz, no sólo de historias en común vamos a vivir, ¿no? En
la variedad está la esencia.
Por ello, como bienvenida
para aquellos que están por volver o ya han vuelto, recordatorio para aquellos
que se han quedado y novedad para los que no nos acompañaron en nuestras
vivencias, aquí tenéis lo que aprendimos en algunos lugares de nuestro
turístico recorrido euitense en el pasado año. Será una corta serie de entregas
de no muy extensa lectura y no serán relatos como tal ya que además de no tener
problemas con el transporte para ofrecernos una aventura, hace ya tiempo de
esto y la memoria de la que se tira para escribirlo no llega tan lejos.
Un autobús que nos acerque y
podamos poner de barro hasta el techo, una EXCURSIÓN impuesta y unos cuantos
compañeros con más ganas de ver campo y pasar un buen rato que de rellenar un
cuestionario, que a veces nos sirve de bien poco, es lo único que necesitamos
en la escuela para hacer de una visita técnica toda una aventura.
De la visita a una
explotación de vacuno (que bien podría haber sido la dueña de "Carretilla", no hay más pistas) sacamos un cartel de película entrañable, un colocón de
Zotal®, una pequeña competición para ver quién se llevaba la amistad de Coco
(si un perro te muestra su cariño, es difícil hacerse el indiferente), una
grata sorpresa al ver un semental equino de grandes dimensiones y bonita figura
y una decepción estomacal, al ser víctimas de un malentendido. Fuimos invitados
a desayunar según logramos escuchar de una voz que, aún hoy, no se sabe de
dónde salió, y un instante después debíamos ver cómo nuestras esperanzas de
llenar la tripa “gratis” se veían frustradas al descubrir que todo había sido
una confusión ya que quien realmente llenarían su estómago serían los trabajadores
de la finca, que en los próximos minutos saldrían a hacer su tarea ordinaria, y
extraordinaria debido a nuestra presencia.
| "La amistad de Coco" Cartel de la entrañable película |
![]() |
| Cuando ya no hay que recopilar datos, nos ponemos en plan grupo |
Aprendimos cosas como, que
en la finca mejor llevada que hayamos visto algunos también pueden ocurrir
accidentes (que no se altere nadie que nosotros no sufrimos accidentes que
puedan tentar al seguro, pero las personas que funcionan de guías en nuestras
visitas suelen compartir con nosotros tanto sus logros como las piedras que han
tenido en el camino, tales como un incendio), que siempre hay otras ingeniosas
formas de hacer las cosas y en eso siempre se llevarán la palma la gente del
campo (ganaderos, agricultores y trabajadores que se manchan las botas diariamente),
que siempre que tengas a personas que pretendan ver cuál es tu trabajo tienes
que venderte lo mejor posible y que, como bien hemos aprendido a lo largo de
nuestra carrera: PARA TRIUNFAR EN EL MERCADO, hay que DIVERSIFICAR el producto.
| El "producto" |
Pero no sólo aprendimos,
pues qué sería de nosotros, futuros ingenieros (técnicos, aunque a muchos se
les olvide el apellido y quiera subir de categoría), si no pusiésemos peros a
la más notable explotación que hayamos visto y veamos en años. ¿Qué pasaría si
no pudiésemos poner objeciones? Nada, porque si a ninguno de nosotros se le
ocurre, ahí están los guías de nuestros conocimientos, nuestros adorados
profesores, para echarnos una mano a la hora de echar tierra encima a esas
personas que nos reciben en sus casas para enseñarnos hasta el cuarto de baño
si es necesario.
| Para que no nos coja el toro, nosotros vamos a verlo directamente |

al final la amistad de coco fue para mi, todas las semanas nos hacemos una horita de skype....me lleve un gran amigo
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