24 de julio de 2013

APRENDER VISITANDO. Tercera entrega

Podemos hacer una visita doble y sacar de ello el cuádruple de anécdotas que contar a los que se la perdieron, fueron a la alternativa o simplemente no cursaron la asignatura promotora de dicha actividad. Estamos hablando de esa hermosa asignatura que los más locos de Agropecuarias cogen de Libre Configuración y los de Jardinería tienen como obligatoria, esa en la que intentamos ir las menos veces posibles al campo de un conocido, echando fotos a cuanto árbol se nos pone por delante e intentando que en cada una el tiempo parezca todas las estaciones del año.

Empezando la mañana con una visita a uno de los centros en los que muchos de nuestros compañeros imaginan su futuro como funcionarios, pudimos probar algunos y confirmar otros que una fruta sabe mejor recién cogida del árbol y aún pisando la tierra que la ha criado, que si la probásemos recogida de un comercio (aunque éste consista en una furgoneta cargada de cajas) días después a su recolección, y que sabe mejor si es posible, cuando una sola pieza de la fruta en cuestión ha de repartirse entre varios compañeros.

Pudimos confirmar que siempre que tengamos alimento susceptible de ser recogido y guardado a buen recaudo, será tomado con total libertad y sin suponer esfuerzo alguno si se dan las siguientes condiciones:
  1. El alimento será gratuito para el que lo vaya a consumir, que será algún familiar, amigo o la misma persona que la recolecta.
  2. La acción que se está desempeñando de recogida de alimento no debe ser el trabajo al que se está dedicando la persona en cuestión, ya que en dicho caso, sí que requiere esfuerzo por su parte.
Vimos que o los inventores de exprimidores no pensaron obtener zumo de todas las variedades de cítricos (intentad exprimir una mano de buda con un exprimidor de casa y luego lo discutimos) o algún investigador agrícola quiso obtener el colmo de estos inventores.



Algunos aprendimos en vivo y en directo cómo no es recomendable para un abrigo y unos pantalones la combinación de:
  • Una persona torpe y solícita ante la llamada de una amiga.
  • El riego de tierras de fácil conversión a barro.
  • Correr por un caballón (con fines prácticos es lo mismo que una pequeña cuesta empinada), cargada, con prisas e intentando esquivar ramas bajas de cítricos.


De camino a una visita a una central donde procesan fruta para su consumo en fresco, pudimos comprender que para hacer más rápido el desayuno de un gran grupo de personas lo mejor no es repartirse entre varios de los sagrados centros de culto a la cerveza con servicio de alimentación matinal sino saber escoger el de servicio más rápido. Esta es la conclusión obtenida a partir de la experiencia vivida en un pueblo en el que uno de los centros en cuestión estaba regentado por un buen señor y su anciana madre, a la cual dejó sola unos instantes, error grave por su parte porque al dejarla sola a cargo del despacho del tan ansiado alimento, pudo provocar en ella un estrés jamás sufrido al ver entrar por la puerta a un grupo de jóvenes desconocidos, hambrientos e incontrolables por salir rápido con la tripa llena y no tener que marchar con un trozo de tostada recién hecha en la boca. Una parte del grupo acertó a la primera con el servicio más rápido de la zona y pudo desayunar a gusto en otro de los centros mientras se veían inofensivas pirañas en la televisión.

También aprendimos que no es necesario estar en plena calle para poner en práctica las normas de circulación, sino que basta estar rodeados de carretillas posiblemente arrolladoras de personas para que circulemos por el camino marcado para peatones por miedo a caer al suelo a causa de un montón de palés en movimiento.



Supimos de repente que no es agradable la charla, al final de la visita, de nuestro guía si donde nos encontramos es en una sala bastante grande, llena de cajas y con una temperatura nada agradable (el frío en invierno no agrada a nadie a no ser que se esté rodeado de nieve).


Lavadora, enceradora y secadora de frutas, sí de frutas
Lo que no pudimos sacar en claro fue el criterio que siguen en empresas como estas para poner “papelitos” a unas piezas de fruta y pegatinas a otras. Y si alguien se atreve a mencionar alguna de las cosas que nos llevamos guardadas en nuestra mente, que las comparta con el resto del mundo, que la mejor manera de aprender nunca fue una clase, sino todas las alternativas posibles a ésta (desde la discusión con los compañeros hasta la salida a la puerta de la escuela, desde las bromas escritas en la mesa hasta la salida a un campo desconocido, desde un viaje en autobús hasta uno en coche, desde una frase en una red social hasta un comentario en algún blog perdido, desde una observación en un partido de voleyplata hasta un chiste en la mesa de la comidia).


1 comentario:

  1. dios!!! la ultima xarla fue orribleeeee!!!! se me hizo eterna!!!!! :S:S:S:S

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