Podemos hacer una visita
doble y sacar de ello el cuádruple de anécdotas que contar a los que se la perdieron,
fueron a la alternativa o simplemente no cursaron la asignatura promotora de
dicha actividad. Estamos hablando de esa hermosa asignatura que los más locos
de Agropecuarias cogen de Libre Configuración y los de Jardinería tienen como
obligatoria, esa en la que intentamos ir las menos veces posibles al campo de
un conocido, echando fotos a cuanto árbol se nos pone por delante e intentando
que en cada una el tiempo parezca todas las estaciones del año.
Empezando la mañana con una
visita a uno de los centros en los que muchos de nuestros compañeros imaginan
su futuro como funcionarios, pudimos probar algunos y confirmar otros que una
fruta sabe mejor recién cogida del árbol y aún pisando la tierra que la ha
criado, que si la probásemos recogida de un comercio (aunque éste consista en
una furgoneta cargada de cajas) días después a su recolección, y que sabe mejor
si es posible, cuando una sola pieza de la fruta en cuestión ha de repartirse
entre varios compañeros.
Pudimos
confirmar que siempre que tengamos alimento susceptible de ser recogido y
guardado a buen recaudo, será tomado con total libertad y sin suponer esfuerzo
alguno si se dan las siguientes condiciones:
- El alimento será gratuito para el que lo vaya a consumir, que será algún familiar, amigo o la misma persona que la recolecta.
- La acción que se está desempeñando de recogida de alimento no debe ser el trabajo al que se está dedicando la persona en cuestión, ya que en dicho caso, sí que requiere esfuerzo por su parte.
Algunos
aprendimos en vivo y en directo cómo no es recomendable para un abrigo y unos
pantalones la combinación de:
- Una persona torpe y solícita ante la llamada de una amiga.
- El riego de tierras de fácil conversión a barro.
- Correr por un caballón (con fines prácticos es lo mismo que una pequeña cuesta empinada), cargada, con prisas e intentando esquivar ramas bajas de cítricos.
De camino a una visita a una
central donde procesan fruta para su consumo en fresco, pudimos comprender que
para hacer más rápido el desayuno de un gran grupo de personas lo mejor no es
repartirse entre varios de los sagrados centros de culto a la cerveza con
servicio de alimentación matinal sino saber escoger el de servicio más rápido. Esta
es la conclusión obtenida a partir de la experiencia vivida en un pueblo en el
que uno de los centros en cuestión estaba regentado por un buen señor y su
anciana madre, a la cual dejó sola unos instantes, error grave por su parte
porque al dejarla sola a cargo del despacho del tan ansiado alimento, pudo
provocar en ella un estrés jamás sufrido al ver entrar por la puerta a un grupo
de jóvenes desconocidos, hambrientos e incontrolables por salir rápido con la
tripa llena y no tener que marchar con un trozo de tostada recién hecha en la
boca. Una parte del grupo acertó a la primera con el servicio más rápido de la
zona y pudo desayunar a gusto en otro de los centros mientras se veían
inofensivas pirañas en la televisión.
Supimos de repente que no es
agradable la charla, al final de la visita, de nuestro guía si donde nos encontramos
es en una sala bastante grande, llena de cajas y con una temperatura nada
agradable (el frío en invierno no agrada a nadie a no ser que se esté rodeado
de nieve).
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| Lavadora, enceradora y secadora de frutas, sí de frutas |




dios!!! la ultima xarla fue orribleeeee!!!! se me hizo eterna!!!!! :S:S:S:S
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