En toda facultad y trabajo, se ha hecho este año un almuerzo o cena de empresa, pero nosotros llegamos a más. Como todos no nos podemos poner de acuerdo, no todos estamos disponibles para ir a todos lados y no todos tenemos los mismos recursos, decidimos hacer varias formas de celebrar la llegada de las vacaciones. Así, unos se fueron a cenar, a la discoteca, a la botellona… y otros (algunos fueron a todo) fuimos a la tupperwada.
En formas de ahorrar fuimos innovadores, en formas de compartir fuimos únicos y en formas de reír fuimos como siempre, estupendos. Cada uno con su tupper, creando tradición (y algunas reglas que habrá que cumplir para la próxima) y formas nuevas de reunirnos.
Al principio del día, unos intentaban acabar lo antes posibles las últimas clases del año, otros andaban de excursión por el Parque de María Luisa viendo hierbecitas y formas de acabar con ellas y los más afortunados ya descansaban en sus casas pensando en los preparativos de las fiestas. Pero llegó la hora de comer y empezamos a inquietarnos: ¿qué traerá este? ¿quién traerá la bebida? ¿alguien habrá traído tortilla, no? Mira que sin tortilla no comemos, ¿eh? ¿hay vasos? ¿y cubiertos? ¿alguien se ha acordado de las servilletas? ¿traemos platos o comemos con las manos? ¿quién ha hecho al final los filetes empanados? Preguntas que se respondieron al cabo de unos minutos y a las que todos respondían con un aplauso o unos cuantos gritos, agradeciendo el detalle.
Nos hizo falta una mesa giratoria, porque algunos platos se quedaban estancados y no llegaban nunca, pero con el ¡que rule, que rule! pudimos finalmente apreciar todos los platos.
Unas cuantas risas, unos cuantos profesores a los que sobornar (gracias Patricia por hacer que Urbano nos perdonase la clase) y alguna copita de más, hicieron de una tarde de despidos, una tarde exclusiva de la EUITA. Nos fuimos felices, algunos dando que hacer a los camareros de la UPO hasta última hora y otros fastidiándose por tener que dar la última clase del año después de la felicidad.
Por cómo empezó, cómo terminó y cómo estuvimos durante el almuerzo, debemos repetir la experiencia, ¿no os parece? Debemos fijar la próxima fecha, que una cosa así no se puede hacer sólo una vez en la vida.
Por cierto, aquí dejamos ciertas reglas que se crearon tal y para tal día, y de estricto cumplimiento:
1. No abandonarás la tupperwada en vano
2. Sólo traerás alimentos endérmicos (sí, está bien escrito según los autores de la regla)
3. Nada de pasta (o lo que es lo mismo, no traerás comida que traigas el resto de días)
4. Del Mercadona, sólo cosas que no se puedan cocinar: patatas fritas de bolsa, mahonesa, kétchup…
Y una nueva que creamos en este momento al ver cómo han cambiado las máquinas de la escuela:
5. Si no traes comida y quieres participar, no cojas los preparados de la máquina, somos buenas personas y te
dejamos asistir sin traer nada, más que nada para no cagarla.


