Llega un momento en la vida
de todo bloguero en que debe acordarse de sus lectores, así que esta entrada queda
dedicada a todos vosotros: el puñado de personas que aún hoy se unen de vez en
cuando a este pequeño rincón.
Sois el motivo por el que se
escriben estas letras, la razón de que la memoria trabaje tratando de rescatar
momentos pasados, la explicación de por qué se siguen haciendo entradas, así
que por todo ello:
Gracias por la santa paciencia
que demostráis al leer una entrada completa de esas que suponen varias páginas
de Word, por haber sido la fuente de inspiración, gracias al que aporta ideas
de vez en cuando y al que espera sorprenderse con una nueva, al que se mantiene
en la sombra y al que comenta cara a cara, al que tiene reservado su aporte y
al que simplemente le agrada leer, al que ha vivido nuestras historias en
persona y al que trata de descifrar el código en que está escrita cada una para
vislumbrar algo de lo que ocurrió, al que difunde una entrada y al que critica
otra, al que vuelve siempre a la misma y al que espera una nueva, al profesor y
al alumno, al amigo y al conocido, al que le gusta y al que no, al que se
mantiene constante y al que sólo lee ocasionalmente, al que conserva su interés
y al que ya demuestra indiferencia, porque todos hemos estado en algún momento
formado parte de esto, todos hemos intervenido de alguna manera, pasiva o
activamente, quisiésemos o no.
Este pequeño texto pretende
ser el paquete del agradecimiento frente al cariño y ánimo recibido por
vosotros y este blog su medio de transporte. Las ideas se acaban, las vivencias
se agotan, el interés se apaga y este tren está llegando al fin de su
recorrido. Al igual que la mayoría de los que leen esto están a punto de
obtener el punto final a su carrera, este blog se plantea llegar a su fin de
aquí a unos meses quizás, por ello no se ha de cerrar sin expresar todo lo
comentado arriba.


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