Al igual que la anterior, la
siguiente visita pertenece a una asignatura que decepcionó a muchos en varios
aspectos pero en la que finalmente aprendimos algo. Sólo un alumno fue capaz de
enfrentarse en cierta manera con los docentes y dirigirles la sensación que
teníamos frente a la asignatura y es que el nombre nos engañó por completo,
creímos que aprenderíamos sobre cierto tipo de ganadería y en una de las clases
a la que asistimos nos dijeron “es que este tipo de ganadería no existe en sí”.
¡Pues no le pongáis ese nombre a la asignatura, que nos confiamos!
Pero bueno, tras la
decepción, aprendimos que hay otra manera de comercializar productos,
aprendimos a entablar una discusión constructiva en clase y tener que cortarla
por falta de tiempo y no de argumentos (rara vez pasa esto en una clase),
aprendimos a tratar de ver todos los puntos buenos, malos y mejorables de las
explotaciones animales, nos enseñaron que para que ciertos análisis sean
completos debemos ayudarnos de expertos en otros campos y que para ofrecer
todas las alternativas posibles a la mejora de un problema o el cambio de una
situación, hemos de ayudarnos de muchas de las asignaturas que hemos cursado
durante la carrera.
Queda aquí lo aprendido en la
segunda y última visita que hicimos debida a dicha asignatura:
Fue a una explotación caprina
donde aprendimos que nuestras excursiones pueden resultar peligrosas si la
finca no tiene una entrada acondicionada a las dimensiones de nuestro
transporte, viéndonos expuestos al tráfico y a una pequeña excursión por el
borde de una carretera no muy ancha hasta la entrada de la finca. Observamos
que otras visitas nos habían servido de algo, al comprobar que aplicábamos lo ya
aprendido en las nuevas (gracias al “cetemeo”, todos sabemos apreciar los
síntomas o el síntoma principal de una explotación con problemas de
sobrepastoreo, ¿verdad?). Y, cómo no, pudimos comparar por fin la presión ejercida
sobre nuestro dedo cuando lo introdujimos en unas pezoneras (a instancias de
uno de nuestros profesores de esa asignatura llamada Zootecnia que ya habíamos
cursado), con la presión natural que inspiró el invento: la de los cabritos
cuando nos acercamos a sus estancias.
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| Nuestro grupo de acorralamiento al ganadero |
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| Ciertas fotos más que instruir, asustan |
Apreciamos que algunas veces no somos nosotros los que hacemos las peores preguntas (quién diría que somos más de campo que algunos profesores, ¿eh?), que algunas fichas se rellenan mejor preguntando a los compañeros experimentados que a los propios ganaderos (si es que hay preguntas que cómo se las planteas a un ganadero para que las comprenda y no lo ofendas), que se puede planear una tupperwada en pleno campo sólo con observar a unos cerdos ibéricos de muy buen ver o a un burrito escondido de la vista de los menos observadores y que las protestas por la falta de tiempo nos ayudan a demorar las entregas que nos corresponden con el consiguiente interrogatorio y/o copiado de los compañeros.
| Hay fotos que es difícil dejar atrás |


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